un forastero
soplaba el viento bocandas de polvo lunar a la medianoche, silbidos de bruma fria podian sentirse en el cuello y las orejas, un cobertor espeso mantenia a raya la niebla dispuesta a cenirse a las casas en cualquier momento; existio pues hace anos, un pueblo inhospito del que solo quedan hoy recuerdos y palabras que han llegado a qui, gracias a el extranjero.
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